He leído varias novelas ya de este autor catalán y con la última que ha caído en mis manos, Brújulas que buscan sonrisas, creo que he dado con el denominador común de su obra y la clave de su éxito. Consideró esto muy importante, pues puede resultar de ejemplo para cualquier autor.
En sus novelas el autor no se empeña en buscar una historia enrevesada ni deslumbrar con un vocabulario o una sintaxis rompedora o variadísima; todo esto no le interesa.
Habla al lector de una manera directa, con un vocabulario ágil. Cuenta historias originales a veces, cotidianas otras, pero siempre cargadas de emoción. Y lo más importante: en todas ellas disecciona su alma y la muestra.
Espinosa miente y fantasea para hablarnos de sus complejos, miedos, fantasmas e ilusiones. Por amargo que pueda resultar todo, siempre aparece el optimismo.
La enfermedad, la muerte, el miedo, la fantasía y el destino son claves en su obra.
A un lector le puede gustar más o menos este autor, pero siempre hallará en sus libros un absoluto compromiso y una sinceridad emocional, dentro de la ficción que supone novelar. Creo que este es el ingrediente final que debe tener un novela para trascender, y Espinosa siempre logra de alguna manera conectar con nuestro ser a través de la ficción. Por eso su éxito. Las portadas, los títulos y todo lo demás, es secundario.
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