Voy a lanzar una opinión polémica y quién no esté de acuerdo que lo diga y argumente sin problema. No pretendo ofender, pretendo denunciar una injusticia que ve todo el mundo y sobre la que nadie dice nada. En España las universidades públicas tienen un funcionamiento de selección de personal docente tan injusto como el de muchas empresas privadas. Mientras que para ser administrativo de la universidad se hacen unas oposiciones presuntamente justas, y para ser docente de primaria o secundaria también, resulta que cuando llegamos a la más alta escala hay solo estas vías de acceso real:

1. Amiguismo.

2. Ser el esclavo de un departamento durante años y tener suerte.

3. Ser un genio de los de uno entre diez millones y que tengas suerte.

Resulta que cuando salen oposiciones o convocatorias están hechas a medida de una persona y cuando no lo que hacen es que los profesores titulares ceden asignaturas a los pobres lacayos que trabajan todo el año para ellos sin remuneración (o con una irrisoria) y así, al dejarles dar una asignatura cobran algo.

Esto que digo es terriblemente injusto pues no se premia a los mejores ni a quienes más trabajan ni a quienes mejor profesores pueden ser ni a quienes tienen más experiencia laboral, sino que entran los amigos o quiénes se someten durante años a la humillación de trabajar sin cobrar con la esperanza de que te saquen una plaza de asociado que muchas veces nunca llegará.

Haré dos matices: primero, lo que expongo es lo que sucede en todas las universidades españolas que conozco, que no son pocas (ni una ni dos), pero cabe la posibilidad de que alguna utilice sistemas más justos; sí, para que esto no parezca tan evidente lo revisten de un concurso de oposición con unas bases que dan rubor por lo poco justas e imparciales que son. Por ejemplo acabo de leer el funcionamiento de las plazas para una universidad una dónde se dice literalmente que quienes eligen a los profesores son una comisión de siete miembros entre quienes están: rector, vicerrector, jefe de departamento, etc. En cualquier otra oposición nacional el tribunal se elige al azar, y así se evita este enchufismo que nadie parece querer denunciar. Ya está bien de pantomimas.

Anuncios