Tras el atentado terrorista que se ha producido en Barcelona esta semana la mayoría de los ciudadanos de España han reaccionado de alguna de estas maneras (seguramente tú te reconocerás en alguna de ellas):

  1. Envíando por redes sociales mensajes de apoyo y solidaridad a las víctimas y la ciudad que ha recibido el ataque terrorista.
  2. Mostrando el rechazo en las redes sociales contra este tipo de ataques y grupos terroristas.
  3. Criticando y atacando el “postureo” o “dramatización” excesiva que aparece en las redes sociales y burlándose de esas muestras de solidaridad.
  4. Asimilando a los atacantes en un grupo mucho mayor (relacionado con su religión etnia u origen) y mostrando el rechazo a todo ese colectivo.
  5. Comparando la muestra de apoyo y solidaridad a otras situaciones en las que no aparece para ridiculizarlo (nadie llora por los 13.000 niños al día que mueren o por los toros)
  6. Mostrando el apoyo a ese colectivo al que se ha generalizado y atacado.
  7. Celebrado el ataque por coincidir con esos “principios” o por estar hastiado de la sociedad europea, occidental capitalista.
  8. No reaccionar de ninguna manera o guardarlo para el ámbito privado.
  9. Se culpa y se buscan responsabilidades en los cuerpos de seguridad.

Si observas con detenimiento, todas estas reacciones nos enfrentan unos a otros. Es decir. Los terroristas han logrado exactamente lo que se proponían. Desde que se produjo el ataque, los enfrentamientos en las redes sociales y en la calle entre españoles han sido incontables.

Mueren catorce personas, hay cientos de heridos, por un atentado que nadie vio venir, y lo mejor que se nos ocurre es enfrentarnos entre nosotros. ¿Tan difícil es intentar ser productivos?

Estos días he escuchado a muchas personas que cuando les achacaban algún error daban la clave para resolver el conflicto, pero nadie hace nada. Por ejemplo, cuando acusaban al Ayuntamiento de Barcelona de no haber puesto una protección (bolardos o cualquier otro sistema) que impidiese que un vehículo entrara en la Rambla, se han escudado diciendo que así no se acaba con el terrorismo, sino acabando el adoctrinamiento en las redes sociales. Vale, pero yo no he visto a nadie hacer una cosa ni otra.

En resumen: no nos enfrentemos más. Seamos productivos. Está bien decir lo de los bolardos y lo del adoctrinamiento, pero mucho mejor es decir todo lo que podría mejorarse y hacerlo, entre todos.

Nadie hizo nada cuando vio unos sospechosos vecinos okupas, nadie investigó nada cuando una casa voló por los aires, nadie tomó ejemplo tras el atentado de Niza, nadie dijo ni denunció nada cuando un ciudadano amenazó en Twitter con matar a todos los infieles. No acuso a quienes no dieron ese paso, el error ya está. Lo que digo es: actuemos ya, todos. si algo se puede hacer mejor, hagámoslo. Dejemos de enfrentarnos de manera infructuosa.

Hay algo que tengo claro, esto no se solucionará con la ignorancia. La estulticia es el problema. Los inteligentes dictan a los títeres a quién matar, cómo y por qué. Los estólidos y manipulados son cómplices de las mentiras que eligen creer y son quienes aprietan el gatillo y quienes mueren. Combatamos la ignorancia.

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